domingo, 20 de agosto de 2017

Han pasado cuatro días, los peores cuatro días de mi vida. Me mantengo firme, sí, hago todo normal, río, converso, trabajo, estudio, todo sigue igual, pero algo murió en mí, algo que me daba ganas de seguir día a día.
Imbécil fui al creer que encontraría la felicidad en otra persona, mal mal mal, la felicidad debe de encontrarse en uno mismo, y ese fue mi problema, porque vi mi felicidad en ti, porque tenía miedo de perderte, porque tenía miedo de no volver a ser feliz nunca más en mi vida. Y aquí estoy, solo de nuevo, y sin ti.
Me costó entenderlo, pero después de aquella tarde todo fue increíblemente claro, dicen por ahí que la noche es más oscura justo antes del amanecer. Ojalá hubiese amanecido antes que pasase todo esto.
Ahora lloro cada noche, bombardeado de recuerdos tuyos, momentos de nosotros, pensamientos de futuro, ¿Qué hago con todo eso? No quiero tirarlos a la basura.
Ojalá me des una oportunidad para demostrarte que he cambiado, que soy capaz de amarme a mí mismo, antes que amarte a ti, de demostrarte que puedo confiar en ti, así como tú puedes confiar en mí, que soy incapaz de hacerte daño, y si acepté alejarme de ti en ese momento, fue porque sentí que te hacía daño.

A pesar de que no te gusta que lo diga

perdón.

martes, 20 de junio de 2017

Una vez, hace algunos años, salí con un amigo a comprar porro a la Padre Hurtado, era mi primera vez comprando y consumiendo droga, estaba un poco nervioso, pero en el fondo confiado, ya que este hueón sabía lo que hacía. Llegamos a la plaza donde vendían, éramos solo él y yo, cuando de la nada se acerca un tipo de unos 40 años, gordo, me impresionó el hecho que podía correr, ya que siendo hombre y con semejantes tetas algún problema de salud debía de tener. Al cabo que le compramos como dos gramos por luca, era harto, quizá demasiado para ser mi primera vez.
Luego de comprar tomamos la micro y nos fuimos a una plaza más segura, lejos de esos barrios marginales donde te pueden asaltar a cada siete pasos, llegamos a la plaza que está atrás de lo que fue mi colegio. Sacamos papelillos y enrolamos esa mierda. Le pegué unas quemás, y paf, ya estaba volao como pico. Me quedé ahí disfrutando lo que me había estado perdiendo, cuando de la nada me dio un hambre voraz, como los tipos con los que estaba eran medios flaites, les dije de broma "¿vamo' al ekono a robar hueá' pa' comer?", a lo que todos unánimemente afirmaron con la cabeza.
Como yo era el más "decente" iba yo a la delantera, entré con mochila y con una adrenalina que recorría todo el cuerpo, era mi primera vez robando, así que traté de actuar lo más choro posible. Fui directo al pasillo donde se encontraban las papas fritas, pero no fueron las papas fritas las que me llamaron la atención, era un mini pastel de milhojas que estaba en el estante de al frente, lo miré y en la volá en la que estaba me enamoré profundamente, quería que ese pastelito estuviera en mi boca, bajando por mi garganta hasta rellenar el inmenso agujero que se estaba formando en mi estómago. Simplemente lo metí a la mochila, incluso, ni si quiera la cerré, la mantuve abierta y a ras de piso durante toda mi trayectora hasta la caja, los cabros compraron una chela pa pasar piola, y yo me fui.
Delicioso, el dulce más rico que he comido en mi vida, no me importó que estuviera añejo, no me importó que tuviera manjar (no soy muy fan del manjar), no me importó nada, solo quería comer algo.
Me tomé una chela, y me fui a la casa de una amiga, ya que había quedado de ir a verla.
Aún estaba mareado.
Cuando llegué, me abrió la mamá, para mi sorpresa me preguntó con una cara muy preocupada si estaba bien, a lo que guardé un silencio digno de funeral, "¿me habrá cachao'?" me cuestionaba en mi mente, no sabía cómo reaccionar. A lo que ella me dice, "¿estuviste llorando?", ahí todo cobró sentido para mí, tenía los ojos rojos, rojos como el atardecer en el que estaba entrando a la casa de mi amiga que no le avisó a su mamá que yo iba a ir, tomé ventaja de la situación y afirmé con la cabeza, "¿..está la Yairú en su casa?" atiné a decir con voz fina y delicada como niño perdido en el supermercado, su mamá me dijo que estaba arriba, en su pieza, a lo que yo solo subí y le dije gracias.
Cuando entré al cuarto, le dije "estoy muy volao, tu mamá no me cachó, ¿escuchemos música?" y me acosté en su cama, derrotado.

sábado, 27 de mayo de 2017

No sentía la necesidad de escribir, porque estaba bien, estaba feliz y estable. Quizá no estable. Ni feliz, pero estaba mucho mejor que otras veces, estaba menos triste, siento que tengo un propósito ahora. Pero esta ha sido una muy mala semana. Muy mala.

viernes, 27 de enero de 2017

Me siento pero no asiento ni presiento el sentimiento
raro es el faro que ilumina el aro de endorfina que disparo
se me acelera el corazón, no propongo condición, solo preparo mi asunción
me siento perfecto, con tanto afecto no afecto con quien no conecto.

Extraño es todo esto

viernes, 11 de noviembre de 2016

Solo solo estoy no desolado solamente intento mantenerme saliendo por la salida a tomar un poco de sol no sabiendo lo que sabe el temperamento del de arriba que mira y no observa su alrededor ciego de mala gana no gana nada nadando no quiere llegar al destino nefasto no manifiesta su querer sin querer no quiere lo que no desea pues no así no es y no llegará a ser mientras su vida que no es vida no permita partiendo porque no fue lo que no desea con sentimiento sincero sin permitirse su pensamiento razonable reprochable su actuar acta intacta que pacta lo que nunca dijo y no dirá aunque quepan palabras en su boca demasiado grandes para pronunciar lo innombrable no pertenece a su diccionario por tanto no merece lo que tiene.
Me duele la cabeza, la mente, el alma.
Pecho oprimido, ojos cansados
compungido, desolado.

¿Es esto lo que he cosechado?
¿Es mi vida verdaderamente el producto de mis propios actos?
¿O es el resultado nefasto de las decisiones que otros tomaron por mi?
Yo nunca busqué esto, yo nunca quise esto, pero aún así, estoy aquí
agonizando
retorciéndome de dolor intelectual causado por Saturno
Saturno maldito, desesperado por lo que no sabe
no sabe lo que hace, y eso lo hace maldito.

Sombras antropomórficas se cruzan en mi camino
no hay camino
está todo oscuro, ¿estoy imaginando esto?
tengo miedo, como siempre lo tuve.

Quizá fue el vicio
el vicio me trajo aquí
no vicios míos
vicios de ese de ahí.

No quiero más.
El único vicio es la vida.